Tras veinte años de experiencia detrás de los fogones, Javier Milán se ha lanzado a la aventura de abrir su propio restaurante.

Entre las cualidades de su cocina caben destacar la calidad de sus materias primas, utilizadas con el trato justo para no desvirtuarlas ni enmascarar sus sabores. Trasmite sencillez y mimo en cada plato, trabajándolo en su justa medida.

El nuevo local consta de tres salones independientes, destacando un privado que cuenta con acceso desde el exterior y baño propio, lo que le proporciona una gran discreción. La decoración es muy sencilla a la par que elegante y cálida.

La prioridad de Javier y su equipo es satisfacer a cada cliente en sus propias necesidades diarias; desde una reunión de trabajo hasta una celebración familiar, pueden contar con que el trato sea el adecuado para cada ocasión.